domingo, 23 de agosto de 2009

Un mundo más feliz (Parte II)

“Si quisiéramos, podríamos producir sintéticamente todos los comestibles, pero no queremos. Preferimos mantener a un tercio de la población a base de lo que producen los campos; por su propio bien, porque ocupa más tiempo extraer productos comestibles del campo que de una fábrica. Además, debemos pensar en nuestra estabilidad. No deseamos cambios. Todo cambio constituye una amenaza para la estabilidad.”



Estampilla promoviendo la Perestroika, 1988.

Aunque la crisis de alimentos no es nueva como tema de las agendas políticas, lo cierto es que durante la década de los 30’s el mundo al igual que hoy estaba preocupado por la crisis de alimentos, especialmente en la relativamente recién creada URSS -para los más jóvenes: estas eran las siglas del bloque comunista más grande del viejo continente y la parte occidental de Asia- aunque se desmoronó a principios de los 90’s tras el fracaso de la reforma política y de apertura en medios de comunicación iniciadas por Mijail Gorvachov en 1986 [La “Perestroika” y el “Glasnost” respectivamente] y que provocaron su dimisión del poder tras varios colapsos internos provocados por dichas iniciativas; dejado como sucesor a Boris Yeltsin en 1991 y cuyo regalo de navidad para el mundo [literalmente] fue la disolución de la URSS en ese mismo año, abriendo paso a la actual Federación Rusa, con altos costos políticos y económicos debido a la sectorización de los medios y métodos de producción del antiguo bloque, entre los que destacaba de nuevo una grave crisis de abastecimiento de víveres.

Claro que la caída de la URSS es más de lo que Huxley hubiera podido imaginar posible antes de fallecer en 1963 de cáncer en la garganta, momento en que la guerra fría estaba en pleno auge y una crisis de cualquiera de las dos superpotencias del siglo XX se imaginaba casi imposible. Casi 10 años después de rechazar el titulo de Caballero que le dio la corona Británica en 1960, las investigaciones en agricultura de cultivos intensivos daban ya sus primeros resultados a nivel comercial con el mote de *Revolución Verde* que benefició de forma sustancial el desarrollo de los cultivos de capitalización ya bien entrados los años 80’s [sobre todo los hidropónicos], aunque de ninguna forma esto pudo evitar la hambruna en África durante esa misma década debido a la gran sequía de la que fue víctima la región, ¿Quién no ha escuchado en alguna ocasión *We are the world*? Recordada como una de las canciones más ambiciosas del siglo pasado en cuanto a producción e invitados, con lyrics escritos por Michael Jackson y Lionel Ritchie en 1985, y cuyos beneficios económicos superaron los 50 millones de dólares en menos de un año. El dato inútil: Los que rechazaron participar en esta grabación: Madonna y Ozzy Osborne, que estaban de gira, Prince: por antisocial.

En plena década de los 90’s las “Fábricas” de hortalizas y plantas con sus sistemas de siembra, riego, y control de plagas enfrentaron un problema nunca antes visto: Un grave impacto ambiental debido a las grandes cantidades de fertilizantes, minerales, plaguicidas y residuos resultantes del cultivo intensivo *sin suelo*, lo que derivo en intensas regulaciones internacionales sobre uso y agotamiento del mismo; así como tratamiento y reciclaje de residuos, llevando a grupos ecologistas y comisiones de conservación del ambiente de diversos países a la promoción de productos *orgánicos*; Hoy día, una década después de la gran alarma provocada por el Y2K [que en realidad no tiene mucho que ver con mis verdes referencias salvo por la línea de tiempo] los productos con esta denominación son cada vez más comunes, y certificados en su mayoría por organismos no gubernamentales [¿?] De los que uno de mis favoritos son las lechugas vivas que se exhiben en el supermercado y cuyo mayor costo seguramente es el envase.


Una imagen que no podía faltar.

De la misma forma, la cría intensiva de algunos animales como el pollo de granja, [mejor conocido como *Broiler* en el argot de la industria avícola] que a los tres meses de vida llega del matadero a nuestra mesa, es fuente de millones de mitos urbanos: aves sin patas y tubos de carne para el restaurante del payasito en vez de terneras o reses completas son solo un ejemplo; si es cierto o no, es algo que aún no averiguo; pero al igual que en los cultivos intensivos, la cría de animales de consumo en *granjas* deja una serie de problemas ambientales y de manejo de residuos que siguen una serie de normativas muy estrictas [eso dicen] para evitar la contaminación [excesiva] del suelo, atmósfera y mantos acuíferos.



Encuentre las diferencias

No me puedo retirar sin hablar antes de la oveja Dolly, el primer mamífero clonado con éxito en el Reino Unido en Julio de 1996 a pesar de que su nacimiento se dio a conocer al mundo siete meses después, el 23 de febrero de 1997. Cabe mencionar que Dolly sólo vivió 6 años debido a que su veterinario de cabecera decidió regalarle una efectiva eutanasia el 14 de febrero de 2003 tras ser diagnosticada de una variedad ovina de cáncer pulmonar común en su raza, según dicen los que saben [sí, también murió de cáncer]. Después de Dolly llego Polly, y al igual que esta también es escocesa ¡Pero no es solo un clon!, además es transgénica. Hemos [bueno, ellos han] dado ya los primeros pasos para volver realidad una de las premisas para que nuestro mundo sea *Feliz* y tener al alcance de la mano un “Centro de Incubación y Condicionamiento” como el de la Central de Londres, aunque el Dr. Keith Campbell –uno de los colaboradores cercanos de las investigaciones que llevaron a Dolly y Polly a la existencia- afirmara durante el Congreso Mundial de Fertilidad y Esterilidad que la clonación humana si bien podría ser real más allá de los ratones y reses que siguieron en la línea de clonación a las ovejitas, era algo con lo que no estaba de acuerdo: "Me opongo a la producción de copias de personas genéticamente idénticas", declaró rotundamente en el ya lejano 1998. Claro que acto seguido al nacimiento de Dolly y Polly en conjunto con las declaraciones del Keith y del Dr. Ian Wilmut, más la suspicacia que se despertó en la prensa internacional y muchos investigadores, pusieron en la mesa un largo debate sobre ética y seguridad que aún no termina. Debate que nos depara a nosotros y nuestros probables clones [Alfas, Betas, Gammas, Epsilones o lo que usted considere propio a su persona] un futuro incierto.

Dolly en su vitrina de exhibición.

Ya entrados al tema de las fábricas de alimentos, clonación y regulaciones internacionales; y tratando de desenmarañar la siguiente parte de esta serie, les dejo algunas películas que hay que ver para redondear la idea de este mundo feliz que ha rebasado la imaginación de Huxley, pero no la de la mayoría de estos largometrajes, que no todos de ciencia ficción:

Children of men [Alfonso Cuarón, USA. 2006]

Our daily Bred [Nikolaus Geyrhalter, Austria. 2005]*

We feed the world [Erwin Wagenhofer, Austria. 2005]*

Earthlings [Shaun Monson, USA. 2005]*

Gattaca [Andrew Niccol, USA. 1997]

The city of lost children [Marc Caro & Jean-Pierre Jeunet, France-Spain-Germany. 1995]

Brazil [Terry Gilliam, UK. 1985]

1984 [Michael Radford, UK. 1984]

Soylent green [Richard Fleischer, USA. 1973]

*Documental

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