domingo, 16 de agosto de 2009

Un mundo más feliz (Parte I)



“…Los detalles, como todos sabemos, conducen a la virtud y la felicidad, en tanto que las generalidades son intelectualmente males necesarios. No son los filósofos sino los que se dedican a la marquetería y los coleccionistas de sellos los que constituyen la columna vertebral de la sociedad…”

En pleno 2009 y en medio de una crisis financiera internacional que guarda muchos paralelismos con respecto al ya lejano 1932 cuando la bolsa de valores de NY estaba en incipiente recuperación después de la crisis de 1929, el oro se convirtió en artículo prohibido para los ciudadanos norteamericanos y confiscable por el gobierno *bajo todas las de la ley* el dólar devaluado un 40% y Delano Roosvelt tomaba en sus manos la presidencia de EU en el mes de marzo y saboteaba la Conferencia Económica de Londres en ese mismo año; mientras que del otro lado del charco la coalición de laboristas Irlandeses estaba en pleno fortalecida y en el poder desde 1924 siendo desde entonces un dolor de cabeza para Jorge V; que enfrentaba al igual que su homólogo americano un paro endémico y una economía empeñada tras los daños provocados por la primera guerra mundial; momento en que sale a la luz la quinta y tal vez más célebre novela de Aldous Huxley “Brave new World” [Mejor conocida como para los hispanoparlantes como “Un mundo feliz”]

A casi 80 años de su publicación, muchas de las líneas escritas por Huxley y otros autores que le precedieron y otros que le han seguido y decidieron tomar el tortuoso camino que habla de un futuro [el futuro que] la imaginación y sus relaciones con la élite científica y cultural de su momento le llevaron a suponer un futuro y una sociedad lejana que nunca vería; sumado al uso frecuente de narcóticos y estupefacientes. A pesar de que esta novela ha sido encasillada dentro del género de ciencia ficción, no necesariamente debe tomarse como tal según dicen los nerds estudiosos del autor [juzgue usted] ya que afirman que toda la parafernalia solo es una pantalla para llevar a cabo una mordaz sátira de la sociedad inglesa de los años 30, y la gran preocupación del autor por el creciente maridaje del poder político con el progreso científico y sus consecuencias.

Cierto es que los taxicópteros [¿?] no dominan el cielo de la Ciudad de México ni de ninguna otra en el mundo, tampoco hay cohetes diarios [y menos de colores] hacia las principales ciudades del orbe ni los niños se crían [del todo] en *Centros de Incubación y Condicionamiento* [Pero si en centros de estimulación temprana, nombres mejor no porque luego me demandan] y es bien sabido de todos que los trenes [especialmente el subterráneo, monorriel o no] son el medio de transporte más usado por la clase trabajadora en concentraciones urbanas y suburbanas importantes para llegar a tiempo a todos lados, ya sea trabajo o esparcimiento.

Claro las cifras demográficas dilucidadas en esta novela han sido por completo rebasadas, mientras que Huxley imaginaba un futuro con 2 mil millones de habitantes, en el año 2450, [632 D.F. –Después de Ford–] lo cierto es que estamos más cerca de llegar a los 6 mil millones y no hemos llegado ni a 2010; la crisis de energéticos si existe y Dios no ha sido desplazado de su puesto por Ford [al menos por el momento], y aunque la famosa armadora casi se va a la quiebra con la reciente recesión de la industria automotriz en EU sigue en pie y, según afirma una canción de Shakira Dios esta desempleado, pero si llegara el día en que fuera desplazado yo no apostaría que fuera por Ford, digo que seguro sería por un fabricante japonés.

Entre tanto y para no divagar más por hoy, les dejo este par de libros medio freaks que desenmarañan un poco más el “Mundo Feliz” mientras que pasa la semana, se me aclaran las ideas y se me quita el sueño para continuar con las comparaciones, las equivocaciones y las predicciones provenientes del siglo pasado, el viaje de mezcalina, el LSD y la reacción política del autor.


Aldous Huxley, Un mundo feliz. (2007). Traducción Ramón Hernández. Colección Diamante. Barcelona: Editorial Edhasa. ISBN 978-84-350-3340-4.

Un mundo feliz. Nueva visita a un mundo feliz (2004). Traducción Ramón Hernández y Miguel de Hernani. Barcelona: Editorial Edhasa. ISBN 978-84-350-0926-3.




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