domingo, 13 de septiembre de 2009

Un mundo más felíz [Parte IV]

“—Shakespeare. Claro que ustedes no han oído hablar jamás de estas cosas […]

—Había una cosa, como dije antes, llamada Cristianismo.

—Tirarlos es mejor que remendarlos.

—La moral y la filosofía del subconsumo...

—Me gustan los vestidos nuevos, me gustan los vestidos nuevos, me gustan […]

— Había también una cosa llamada Dios.

—Ahora tenemos el Estado Mundial. Y las fiestas del Día de Ford, y los Cantos de la

Comunidad, y los Servicios de Solidaridad.

—Había otra cosa llamada Cielo; sin embargo, solían beber enormes cantidades de alcohol.

—Como carne; exactamente lo mismo que si fuera carne.

—Habla una cosa llamada alma y otra llamada inmortalidad […]

—Pero solían tomar morfina y cocaína.

—Y lo peor del caso es que ella es la primera en considerarse como simple carne […]

—En el año 178 d.F., se subvencionó a dos mil farmacólogos y bioquímicos [...]

—Seis años después se producía ya comercialmente la droga perfecta […]

—Eufórica, narcótica, agradablemente alucinante.

—Estás melancólico, Marx [...] Necesitas un gramo de soma.

—Todas las ventajas del cristianismo y del alcohol; y ninguno de sus inconvenientes […]

—Tómalo —insistió Henry Foster—, tómalo.

—La estabilidad quedó prácticamente asegurada”

No ha sido cuestión de fortuna llegar hasta aquí, hablo de la temporalidad y prefiero la causalidad [una de mis citas favoritas, La inmortalidad, Milan Kundera] aunque ambas sean injustas. En medio de nuestro mundo feliz [o nuestro feliz mundo] la realidad tangible nos dicta que aunque disfrazado de legalidad el consumo de drogas es permisible, como en el caso del Fenobarbital, el Diazepam [Valium] y el Flunitrazepam que es bastante más potente; para mantener a los involucrados *serenos y en paz* bajo auspicio médico. En otros la raya se divide entre la legalidad y lo socialmente aceptable, ejemplos hay muchos, sin embargo los lugares más destacados debemos dejarlos a la nicotina y la cafeína, que poco a poco han encontrado competidores dignos, como la Taurina, el Ginseng, la Glucoronolactona y el Acesulfame, que según los fabricantes no son de peligro, sin embargo las bebidas energéticas con estos ingredientes han sido y seguirán siendo restringidas en muchos países, además de tener estrictas prohibiciones y recomendaciones para la clientela de su consumo en combinación con alcohol en bares ¡Sí Alcohol! Que a su vez raya entre la aceptabilidad social y la ilegalidad [usted decide si se excede y provoca un accidente a alguien más o a sí mismo] En último lugar dejamos las drogas más divertidas: las ilegales, por supuesto.
Citando Diane y Renton [Irwin Welsh, Trainspotting 1993,]: You know you’re ain’t younger Mark, the world is changing, the music is changing, even drugs are changing…

Desde las drogas milenarias como las opiáceas y sus derivados no tan milenarios como el crack y la cocaína; los clásicos como el Ácido Lisérgico [mejor conocido como LSD, el gran invento de Sandoz laboratorios; tan gustado por nuestro ya familiar Huxley], la Ketamina, Silocibina, Heroína y la ya anticuada e inocente marihuana; en su yuxtaposición con las drogas de nueva generación: las Metanfetaminas y todos sus derivados, como el Cristal y el Éxtasis; así como los potenciadores cognitivos de última generación, desarrollados inicialmente como medicamentos [Nootrópicos,]: Curcumina, Piracetam, Hydergina, Citicolina y Fosfatidilserina. La lista es larga, pero la idea es esa. El descubrimiento de la droga perfecta puede ser solo un mito hoy día, pero entre tanto los *Black out* recurrentes, la cruda moral [y física] seguirán existiendo, y mientras los viajes con Soma se ven aún lejanos, al mismo tiempo la legalización de las sustancias *ilegales* esta a la vuelta de la esquina, países como Holanda, Suecia y España son solo ejemplos tempranos de las nuevas tendencias, las consecuencias de esto están aún por escribirse.

Para redondear el tema de las drogas, dicen los que saben, nada mejor que Sexo y Rock n´ Roll [aunque ya es bastante anacrónica la frase y le cambié el orden] parece ser que todo esto viene ligado y aunque la razón me parece aún muy cuestionable, el origen se encuentra entre la deformación de una vieja frase de la antigua Roma: Mujeres, vino y música, adaptada al siglo XX y una turbia atribución a Brian Jones [Rolling Stones] , aunque no fueron los únicos, también Syd Barret [Pink Floyd] dejó una delirante frase al respecto: “Soy un mal adaptado, soy el salvador del mundo, soy la droga, soy el rock and roll”.

Entre tanto, el momento histórico dicta lo siguiente: la familia nuclear se encuentra en vías de extinción, la monogamia tras muchos estudios es: resultado de la represión moral y social de los núcleos tradicionales de la sociedad humana, no del comportamiento *natural* del ser mismo. Lejos de la concepción de los años 50’s la homosexualidad y todas sus variantes dejaron de ser aberraciones, transformadas en perversiones hacia los 70’s y calificadas hacia principios del los 90’s como preferencias. A principios del nuevo siglo y con los hijos de la generación X encima [la denominada generación Y, -y no por su forma de usar los pantalones, ni por la pastillita verde, aunque no es del todo mala idea-] la libertad sexual se abre nuevos caminos, donde ya no es tan importante el tema de las preferencias, la búsqueda legítima es la experimentación, y ser bisexual deja de tener cuestionamientos para convertirse en parte del desarrollo personal; la creación de los nuevos núcleos sociales esta en uno de sus puntos más altos al permitirse la conformación de familias gay con todos los derechos de las parejas *tradicionales* incluyendo el derecho a la adopción, que ha sido uno de los puntos más discutidos de la nueva estructura socio familiar del nuevo siglo aún en los países con democracias avanzadas, aunque en México no se llega aún siquiera a la aceptación a nivel Federal.
Según los futurólogos y estudiosos contemporáneos como Mark Dery, Ray Kurzweil y Gabriela Sabatini, algunos de los hábitos del ciudadano promedio presentarán variaciones bastante drásticas en poco tiempo gracias a todos los cambios presenciados por la nueva generación y sus sucesores: la Generación Z [o también llamada I, aunque en mi opinión sería mejor la @, por aquello del Internet] que llevó el flujo de información a niveles nunca antes imaginados; bien sabemos que navegar en la red puede recompensar con cualquier tipo de bites a su cazador, las noticias, entretenimiento, compras y venta, TV e información didáctica de todo tipo, y aunque no todas las fuentes son confiables, son parte del acervo de la red. Dentro de este universo también se encuentra por supuesto, la pornografía, chismes, piratería y todo acto ilegal que pueda ser condensado en un archivo [comprimido, cifrado, en línea, streaming o descargable, ejecutable o de lectura] y de toda esta información, un poco de ella con cierta probabilidad puede ser en un futuro no muy lejano, verdad absoluta del mundo virtual de orígenes dudosos, para una partida de incrédulos, como cierto mail cadena que anuncia la desaparición de Hotmail y/o Messenger. No desviemos más el tema, retomemos el tópico faltante ¡Música!: hacia principios de los 70’s la música sufrió una de las rupturas más importantes de su historia desde la entrada del Rock n´ Roll al mercado a principios de los 50’s; descubrieron que los músicos como ejecutantes ya no eran necesarios. El autor intelectual de semejante homicidio: Gershon Kingsley, que en 1969 compuso y editó en su álbum “Music to moog by” la primera melodía creada por sintetizador, que fue reeditada por Stan Free en 1971 bajo el título de “Hot butter” [mejor conocida como *palomitas de maíz*] llegando a los primeros lugares del Billboard ese año. ¿Covers? por una larga lista de artistas, desde Jean Michell Jarre, pasando por Eskimo, y hasta DJ Pixel, [con una versión no confirmada por la banda inglesa Muse, la fuente es dudosa y mi curiosidad mucha] La nueva vertiente musical que se derivó del uso del sintetizador, estaba muy lejos de la que Huxley imaginaba, que más suena a crossover entre Glenn Miller y Chill out de finales de los 90’s, y cuyo mejor ejemplo hasta el momento es *Dear Mr. President* [2005] de la banda francesa Carl Moses Project, o bien *Everest* de la agrupación Neoyorkina *Ratatat*. Durante toda la década de los 70’s el género “Disco” [me guste o no] se convirtió en uno de los parte aguas del último cuarto del siglo XX para la música; dejando un camino trazado para el nacimiento del proto-pop de los 80’s [¿me equivoco?] y una nueva vía de experimentación para casi todos los géneros del momento y los no natos hasta ese entonces: Funk, Cyberpunk, Rock pop [que si existió y derivó en tecno y electro pop] el naciente House de Detroit y sus mezclas de tornamesa con loops de sintetizador en acetato o bien por medio del *scratch* [ese es otro cuento y otros ritmos] dejaron sentadas las bases de la llamada música *electrónica* y sus incipientes ritmos: el Post-cyber punk, el Industrial y el High energy, herederos directos de la música disco, así como otros derivados que hacia 1996 muestran su evolución, con exponentes como Robert Miles y su One Hit Wonder *Chidren* inaugurando un nuevo género basado al cien por ciento en plataformas de sintetizador y software [¡Software, eso era nuevo!]: el Trance, [cuyo primer exponente *serio* se considera por los que saben, el DJ de origen alemán Sasha] género seguido muy de cerca por sus sucesores: el Progressive House y el Psy trance, que a su vez se recontextualizan en Ketamine House [en alusión directa a la droga], Deep house, Minimal, Psycho y una serie de variaciones más, dentro de un género que es a su vez uno de los más volátiles dentro de la industria musical, por el poco tiempo de vida comercial propio de los cambios de temporada, los múltiples festivales anuales y la gran cantidad de mezclas que se generan cada año en todo el mundo; lo que nos lleva al quinto y último cuadrante de esta serie: La cultura del consumo y lo efímero… en la siguiente semana. Las recomendaciones de esta entrega, entre líneas.

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