domingo, 28 de junio de 2009

High Fidelity (El hubiera no existe)

Yo pensaba que mi deber este fin de semana era ver a un par de amigos, a aquellos que han estado allí antes que varias personas que han estado en mi vida, y que saben como funciona tal vez mejor de lo que yo siempre he sabido; el tipo de personas que te conocen mejor que tu terapeuta. Sin embargo una pelusa o algún objeto volador más interesante se atravesó en mi camino y no llegue a donde ellos me citaron con copa en mano, prueba innegable de que no me interesaba mucho en realidad, o de lo contrario lo hubiera hecho (al menos eso creo) ya que era sábado.

Hace solo un par de semanas escribía sobre el hubiera… pero como semejante cosa según el dicho popular no existe en la práctica, pero si en la gramática, retomaré el significado del término con otros tintes que esta vez no serán políticos. Semejante verbo de forma harto complicada para los espurios y algo difícil de entender para los mortales promedio, es conjugación derivada del verbo haber, y reza más o menos de la siguiente manera según la real academia española:

Hubiera: Pretérito pluscuamperfecto en modo subjuntivo para primera y tercera persona (No se si la explicación es lo suficientemente clara, espero que si porque no hay forma más simple de explicarlo; y por mi parte no se realmente si deseo entenderlo del todo)

Una vez dado el preludio para entrar de lleno en los inexistentes; es decir, el hubiera como tema central de hoy, tengo algunas ideas que pueden ser de utilidad para evocar los recuerdos de más de uno, sumado a un soundtrack bastante recomendable y no necesariamente de formato comercial que puede evocarles n cantidad de situaciones de pareja: he aquí la propuesta musical (favor de conseguirla para mejores resultados) se aceptan adiciones y no las dejó disponibles en ningún FTP, pero si les interesa o gustan de las descargas P2P para conseguirlo les recomiendo: http://www.slsknet.org

Choose life (PF Project, 1997)

Statusque (Sleeper,1996)

Not fair (Lily Allen, 2009)

I need some fine wine and you need to be nicer (The Cardigans, 2005)

Missed me (Dresden Dolls, 2007)

I know what I’m here for (James, 1999)

Beautiful (Goldfrapp, 2005)

Handle me with care (Jenny Lewis and the Watson Twins, 2006)

Destroy everything you touch (Ladytron, 2006)

Play me a tape (Miss Kittin, 2008)

Starlight (Muse, 2006)

You know i’m not good (Amy Winehouse, 2006)

Hotel song (Regina Spektor, 2006)

Blood and peanut butter (B.C. Camplight, 2005)

I feel fine (Sonido Lasser Drakkar, 2006)

Llueve sobre la ciudad (Los Bunkers, 2005)

Cuidándote (Bebe, 2005)

Déjame entrar (Moenia, 1997)

Quiero que me quieras (Kinky, 2006)

No me destruyas (Zoé, 2006)

Sha la la la la (Super Elegantes, 2002)

Morder (De Saloon, 2004)

Mírame, mírate (Natalia La Fourcade, 2003)

También les dejo algunas películas, de las cuales la primera es uno de los motores y título de este texto:

High fidelity (Stephen Frears, 2000)

Four weddings and a funeral (Mike Newell, 1994)

As good as it gets (James L. Brooks, 1997)

Clerks (Kevin Smith, 1994)

Short Cuts (Robert Altman 1993)

How to loose a guy in 10 days (Donald Petri, 2003)

Picture Perfect (Glenn Gordon Caron, 1997)

French Kiss (Lawrence Kasdan, 1995)


Vamos desde el principio: a lo largo de la vida, a la mayoría de los *niños* nos han dicho miles de veces como debemos de comportarnos delante de una *niña* claro, hablo de relaciones de pareja. Unas de las cosas que primero aprendes es que no debes pensar que son iguales a ti, ni que piensan como tú (cosa que con el pasar del tiempo resultan cada vez más obvias y más complicadas de entender) no debes jalar su cabello ni mirar debajo de sus faldas, sobre todo si te gustan, pero a los 6 realmente no aceptas que además de darte curiosidad lo que verás debajo de la falda la niña te gusta, porque eso podía ser mal visto por los demás rapaces de la misma edad, y la defensa natural era decir que era tu amiga porque te llevaba comida o te ayudaba a hacer (o te hacia) la tarea, sin embargo no admitías abiertamente la afinidad o el cariño, la parte física aún no tenia tanta importancia.

Con el paso del tiempo las cosas cambian y entonces la parte física se vuelve uno de los puntos más importantes y mas tangibles para mantener una relación durante la adolescencia, si es bonita, tiene buen cuerpo o simplemente cumple con un mínimo para experimentar a la par el cuerpo de ambos, de forma relativamente inocente al principio, después todo lo que haces es premeditado. Si estas en el lugar correcto y con la persona adecuada durante el tiempo suficiente, tal vez llegues a tener una relación que termine con un: “Se que lo nuestro no funcionó, pero fue agradable y lo pasé muy bien mientras duró”, o tal vez algo como “No eres tú, soy yo”, y en el peor caso viene el “No soy yo, eres tú” o “Creo que es tiempo de ver a más personas” Te tiras al drama un rato, y la vida sigue, porque hasta ese momento el “hubiera” no existe aún en tu vocabulario.

En otras ocasiones y pasado más tiempo de vida puede tener finales bastante más dramáticos de los cuales todos conocemos alguno, llegando al extremo de reconocer algo tan crudo como: “Una de las cosas que nos mantuvo juntos durante este tiempo fue el sexo, ahora me doy cuenta ahora y quisiera una relación más madura” claro que para entonces estas a mitad de los 20’s, y la parte sentimental comienza a tener cada vez más peso, lo que me hace recordar de nuevo los 90’s y a Winona Rider en “Reality Bites” (Ben Stiller, 1993) o por que no a Ewan Mc Gregor encarnando al ya mítico Renton, y su monólogo inicial en “Trainspotting” (Danny Boyle, 1993) mejor conocido como “choose life”

Sobre esto ¿Cuántas veces hemos pensado que debimos hacer o no un millón de cosas, pensando que no tendrían ninguna repercusión en lo futuro? Eso pensaba hace un par de días. El problema llega cuando los inexistentes se conjugan para hacerte pasar una mala temporada en el presente, y sobre todo si los “hubiera” te hacen recordar lo que no debiste dejar pasar, o situaciones que debiste evitar por mutua salud mental.

Dentro de todo este universo tan complicado del cual tantos han escrito, nadie tiene la respuesta a todas las preguntas porque ni siquiera todas las preguntas han sido formuladas, pero cada uno puede inventar miles de enredos, haciendo uso de las más diversas herramientas, tácticas, invenciones y tretas para hacer que su relación funcione a su manera y con reglas propias, lo que es válido siempre y cuando no vulnere la individualidad básica de la otra parte, y es aquí donde entra la parte más complicada de todo.

Cada uno de nosotros representa (en presente) una historia y experiencia que son irrepetibles, y que en ningún momento pueden (ni deben ser) replicadas en el otro ni en uno mismo, tampoco se debe de intentar comparar nada de esto con otra circunstancia; es posible que existan similitudes, pero no se puede decir nunca que una relación anterior es parámetro para evaluar una presente, aunque desafortunadamente lo hacemos con frecuencia, sobre todo si el background inmediato implica relaciones (auto) destructivas. Si bien una relación “normal” implica múltiples ajustes dentro de su evolución propia, la herencia que implica tratar de empezar una relación con una persona que ha sido lastimada es por demás complicado.

Enfrentarse a los fantasmas propios y ajenos al mismo tiempo bajo estas circunstancias implica una tarea que no todos estamos dispuestos a enfrentar, sobre todo si la confianza en uno mismo (o en el otro) ha sido mellada por situaciones anteriores. Tratar de curar heridas y poner venditas puede ser incluso contraproducente si no se es cauto, si no se tiene la paciencia para asegurarse de que la herida esta siendo correctamente tratada de forma profesional o con remedios caseros, y con esto no quiero decir que se tenga la obligación de saberlo; uno solo puede suponer o tratar de averiguar si es así, aunque eso no es una garantía. Si se decide tomar este camino se debe tener mucha precaución por el bien de ambos. Aquí es justo donde el hubiera regresa a nuestra cabeza cuando hacemos alguna estupidez que vulnera lo que se había logrado hasta ese momento, aunque también existe otra veta para esto: cuando la persona lastimada no permite que el vendolete permanezca en su lugar y no deja que comience a cerrar, por más que te revise el médico o tu abuela si te la pasas molestando la herida, es seguro que la recuperación será mucho más prolongada. Y, aunque nada de esto significa necesariamente convertirse en mártir ni ser enfermero de tiempo completo, de más de una forma si se es responsable dentro de todo el proceso de muchas de las cosas que pasan.

Hubiera querido (ja) esperar un poco más para llegar a este punto, pero ¿Cuantas veces no hemos hecho algo, o dejamos de hacerlo porque “alguien más” nos ha dejado tan lastimados que levantarnos el lunes por la mañana resulta casi imposible? O bien puede ser al revés también, hemos lastimado lo suficiente que no tenemos ganas, o el valor necesario para Levantar el teléfono y hacer una llamada para tratar de enmendar las cosas que hemos provocado. ¿Cruda moral? Tal vez, entonces el hubiera es presente perfecto y nos restriega en la cara que si existe, pero a veces puede ser demasiado tarde para reconocerlo.

En mi humilde opinión reconocer que el pluscuamperfecto hubiera si existe se convierte en una de las mejores armas que tenemos las personas para poder entablar relaciones “normales y sanas” dentro de nuestros propios parámetros, reconociendo (se) uno en el otro y en las historias que han conformado el presente de cada uno y nuestro presente participio, aquellas que son nuestro pretérito y que no tienen por que ser conjugados una vez más en presente si se quiere madurar, ya que esto puede afectar de forma sustancial y definitiva el futuro propio, de nuestra potencial pareja y la relación a mediano y largo plazo.

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